jueves, 10 de abril de 2014

Preguntas Sobre el Amor

Tenía mucho tiempo de no acercarme a mí  pequeño blog, y lo tengo un poco descuidado, si no estoy mal mí última publicación sobre que todos tenemos derecho a retomar nuestros sueños, bueno  al punto, “Hoy tengo preguntas sobre el amor”, y no son las típicas preguntas sobre ¿Quién me quiere? ¿Quién no me quiere? Etc. Mi pregunta va más allá de la forma de pensar tan común de los mortales (No hagan caso a esto último), no dejando de lado a las personas que no creen en el amor pueden tomar la palabra y cambiarla por cariño o amistad, como más les convenga, yo lo tomaré como AMOR y a lo largo de lo que escriba entenderán por que sí creo en el amor.

Y aquí vienen mis preguntas:

1.       ¿Quién puede decidir si las personas merecen su amor?
2.       ¿Quién soy yo para decidir si una persona merece que me ame?
3.       ¿Una persona X, puede decidir si merece que yo la ame?

Son buenas preguntas, que he tenido a lo largo de las últimas dos semanas quizás, y estuve pensando y buscando las respuestas a mis incógnitas, y encontré algunas que sacan parte de mí personalidad y del porqué soy tan entregado a la mayoría de las personas, (El 80% de las personas que conozco reciben mucho cariño o amor de mí parte, tal vez sean menos o más, no haré más cálculos), y si bien no todos van a compartir mi forma de pensar, ésta bien puesto que todos tenemos diferentes formas de ver las situaciones y evaluar las mismas.

Mientras pensaba en todas mis preguntas, las respuestas se fueron dando a partir de una pregunta que surgió, ¿Yo merezco el amor de Dios en mí vida?  Y es una pregunta que como humano que soy tuvo una respuesta muy directa y fuerte; “NO”, definitivamente no merezco el amor de Dios en mi vida, pero la respuesta que Dios mismo me dio fue mucho mejor que la que yo respondí, y fue a través de una cita bíblica, parafraseando la misma dice: “Tanto amo Dios al mundo, que entrego a su hijo único para que éste fuese salvo”, y me dije: ¡Es Cierto!, Dios nos ama tanto que bajo del cielo y se hizo hombre para que nosotros nos salváramos, sufrió por nosotros, murió en una cruz y derramó cada gota de sangre por cada uno de los que estaban ahí, por sus antepasados y por las futuras generaciones después de su pasión, muerte y resurrección. Ante tal respuesta, simplemente se fueron aclarando mis dudas sobre cada una de las preguntas que surgían en mí durante estos días.

A la primera y segunda pregunta, la respuesta fue fácil,  Nadie puede decidir quién merece su amor, ni siquiera yo puedo decidir quién merece que yo lo quiera o lo ame, ¿Por qué? Simplemente porque si Dios mismo se hizo hombre y dio su vida por mí sin condición alguna que lo ame, yo no soy quien, para negarle a otra persona que me ame, y va muy ligado del perdonar, a mí en lo personal me es difícil, más porque soy una persona muy orgullosa, que difícilmente puede perdonar, sin embargo he fallado tantas veces a Dios, con mis actos, con mis imprudencias y desobediencias y Dios mismo me ha perdonado una y otra vez, y en vez de abandonarme, él me regala muchas bendiciones, que me comprometen a ser una mejor persona, y esto a pesar de que yo no le devuelvo o no le doy lo que se merece, y Dios me da más de lo que merezco, por eso es que yo a las personas que les tomo mucho cariño, les doy mucho, y no esperando nada a cambio, sí no por que doy lo que recibo de Dios, y recibo más de lo que merezco, por eso mismo es que la última pregunta tiene una respuesta más impactante aún.

Para la última pregunta, llego a mi mente y mi corazón uno de los últimos mandatos o mandamientos de Jesús a sus apóstoles, “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”, no importando si es mi amigo, la persona que me cae mal o la que más daño me hizo, debemos amar como Dios nos ha amado, y según la respuesta anterior, nos ama mucho, nos ama infinitamente, por lo cual nadie puede decir: “Yo no merezco tú amor”, porque yo no merezco el amor y la misericordia de Dios, y él me da más de lo que yo puedo merecer, sin esperar mucho a cambio, sólo esperando que yo lo ame, y aunque no lo ame con todas mis fuerzas, con el hecho de que yo lo ame un poquito, para él es suficiente.

Por lo tanto, yo voy a amar o querer a las personas que me rodean, sin condición alguna, dando todo lo que éste en mí sin esperar nada a cambio, no me va a importar si me quieren con la misma intensidad o no, lo que me va a importar es amar como Dios me ama, y debido a que Dios me ama infinitamente, mi cariño será infinito, voy a luchar por perdonar a los que me hagan daño, a los que busquen que yo sufra, no prometo que será siempre, porque soy humano, y por ende puedo errar en mí lucha.


Así que la próxima vez en que alguien me diga que no merece mi amor, mi respuesta será: “Yo no merezco el amor de Dios, sin embargo el me ama, tal vez no merezcas mi amor o cariño, sin embargo yo te amo o te quiero”, y ¡Ese es mí camino!

Aclaro nuevamente, no espero nada a cambio por la actitud que deseo tomar como mi caminar, lo que sí espero es que aunque no sea con mi persona, al menos se tomen la molestia de querer incondicionalmente a las personas que si consideran valen la pena para ustedes.

miércoles, 15 de enero de 2014

Todos Tienen Derecho a Regresar y Retomar sus Sueños

Hace unos días en mi usuario de micro-blogger, escribí lo siguiente: "Todos Tienen Derecho a Regresar y Retomar sus Sueños", y esto es debido a que después de 3 años de asistencia irregular y sin éxito, regresaré de vuelta a mi carrera universitaria, sin duda alguna es de mucha alegría para mí, puesto que aún tengo como sueño, como meta graduarme de Licenciado en Diseño Gráfico y obviamente aspiro a más que esto.

Durante estos 3 años ha sido muy difícil para mí mantenerme dentro de mis actividades universitarias, he sacrificado, llorado, perdido y lamentado estos 3 años día a día, viendo como muchos de mis amigos, compañeros e incluso personas de los que alguna vez fui el auxiliar de las clases que ellos llevaron, y baje la mirada muchas veces, me escondía, y sólo llegaba paulatinamente a mis clases, luego las dejaba nuevamente.

Justamente hace 3 años yo empecé a trabajar, esto con el fin de mantener mis estudios, ya no depender de mis progenitores, y ser auto-independiente, más resulta que no fue así, tuve que dejar atrás la ilusión de mantener mis estudios y comenzar a ser una fuente de ingresos para mi familia, para mis hermanos, para mis padres, mi sueldo se transformaba en menos para mí y más para los demás, y sí es complicado, más es satisfactorio, sé que por algo pasan las cosas, como se lo he dicho a muchas personas (Pesé a que cuesta seguir los propios consejos), “No se mueve la hoja de un árbol, sin que sea la voluntad de Dios”, a pesar de que no he logrado mi sueño de ser un gran Diseñador Gráfico, he logrado que mis hermanos cumplan la mayoría de los suyos, obviamente significó un sacrificio que me causa alegría, lograron seguir sus carreras de nivel medio, pudieron seguir en el colegio los que estaban en primaria y en básicos y mi hermana, compañera San Carlista, está a unos cuantos pasos de ser toda una profesional, y he pensado, ¿Qué tal si no hubiese tenido trabajo en ese momento? ¿Mis hermanos podrían haber abandonado sus sueños, también?, seguramente serían respuestas duras, más sé que fueron para ellos y para mí ahora que lo analizo, momentos de mucha bendición.

Sé muy bien que esto me será recompensado, aclaro no lo he hecho con esté pensamiento de recibir algo a cambio, sin embargo me siento comprometido, más al ser el hermano mayor, el que da el ejemplo, quien debe de ser el pilar que sostiene la familia, y saber que mis hermanos aunque no me lo dicen se sienten orgullosos de mí, si me lo han dicho un par de veces, algo que me hizo y me hace llorar cada vez que lo recuerdo, “Gracias por ser Papá”, si he sido un papá, un hermano mayor, un amigo, un confidente, una base para mis hermanos menores, y eso es suficiente recompensa.

Justamente ahora recuerdo a mis amigos de los primeros años de universidad, los que peleábamos codo a codo por sacar nuestras clases, ellos que ya se graduaron y algunos están cerca de ser todos unos profesionales, a ustedes que no sé si estarán leyendo esto, ¡GRACIAS!, ustedes a los que dejé abandonados muchas veces, a los que no les contesté el celular, los mensajes de Facebook, twitter, el extinto Messenger, ustedes que en los momentos en los que aún podía asistir a la U, me ayudaron a seguir adelante, me alentaron a no renunciar, aún recuerdo aquel 28 de febrero de 2009, ahí los conocí a todos ustedes, desde ahí nos volvimos buenos amigos, sí era para el cumple del Juank, no los conocía bien, más me invitaron a quebrar esa piñata de Mario Bros, luego de haber rapado a todos los nuevos de aquella época, esos buenos momentos en los que me defendieron de esas personas que intentaban hacerme daño y me amenazaban, o aquellos momentos en los que yo no tenía dinero ni siquiera para un Shuco, ustedes hacían coperacha para invitarme a comer, me llevaban y juntaban dinero para que yo pudiera comer Burger o Mc, en serio, se los agradezco, lloré muchas veces, no frente a ustedes, pero sí en mi cuarto al recordar que tenía a tan buenas personas preocupándose por mis huesos, eran y son de las pocas personas que aprecio y quiero un montón, y aunque los perdí, y me alejé de ustedes los llevo en mi corazón todos los días, todas las horas, es cierto el tiempo perdido no lo puedo recuperar, pero sí puedo recuperar mis recuerdos, y ustedes son parte de ellos.

Ahora que estoy de regreso, tengo algo de miedo, realmente estoy volviendo a empezar, desde cero, me siento algo mal, y seguramente recibiré algunos regaños de los licenciados que me conocen y me conocieron junto a mis amigos de clase, pero voy a regresar con la frente en alto, a no dar un paso atrás, entre en nostalgia, más tengo la firme convicción que hoy daré todo mi esfuerzo por ser el mejor de los mejores, aunque me cueste mucho, no me daré por vencido, creo que estos próximos 5 años en los que retomaré mis estudios superiores seré egoísta y tomaré esto sólo para mí, no por maldad, pero me negué a mí mismo muchas veces, me negué a mis sueños por los sueños de los demás, por lo tanto quiero ser está vez quien me cuide, y quien cuide mis sueños y metas, las cuales siempre he tenido claras, aunque las he aplazado durante un tiempo por los sueños de los demás.


Así que sólo le quiero pedir a Dios todopoderoso, me dé las fuerzas para seguir adelante y no rendirme, y que me siga llenando de bendición en todo momento, también a los que han estado, están y estarán en mi camino para ayudarme a seguir, bendícelos en todo momento, y en todo lugar.